
La Navidad es una época ilusionante para muchas familias, pero para otras puede convertirse en una auténtica fuente de estrés. Como psicóloga en Sevilla, cada año encuentro en consulta a personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) —niños, adolescentes y adultos— que viven estas fechas con ansiedad, agotamiento social y mucha sobrecarga sensorial. Esto no se debe a “falta de habilidades sociales”, sino a que la Navidad reúne justo aquello que más puede desregular el sistema nervioso de una persona con TEA: cambios de rutina, ruido, luces intensas, demandas sociales elevadas y presión por “encajar”.
Entender por qué ocurre y qué se puede hacer es clave para acompañar mejor a las personas autistas durante estas fechas tan estimulantes y, a veces, tan abrumadoras.
1. Por qué la Navidad incrementa la ansiedad en personas con TEA
La ansiedad en personas con TEA no surge de un solo factor, sino de la acumulación de estímulos y demandas que resultan difíciles de procesar. Desde mi trabajo como psicóloga en Sevilla y como psicóloga online, explico a las familias que la ansiedad aparece cuando el entorno exige más recursos de los que el sistema nervioso puede manejar. La Navidad, por su propia naturaleza, intensifica esto.
1. Cambios de rutina
Las rutinas son una forma de seguridad y previsibilidad. En Navidad cambian los horarios, las comidas, los planes, el ambiente de la casa, las visitas, los desplazamientos…
Esta falta de estructura puede generar estrés anticipatorio: “No sé qué va a pasar, no sé cómo será, no tengo control”.
Para una persona con TEA, esta incertidumbre es especialmente difícil.
2. Sobrecarga sensorial
La Navidad es un festival sensorial:
- luces intensas,
- música constante,
- centros comerciales llenos,
- olores fuertes,
- cambios bruscos de temperatura,
- más movimiento y ruido ambiental.
Cualquiera de estos estímulos puede activar la respuesta de alerta. Pero cuando se combinan, el sistema nervioso entra en saturación, lo que puede derivar en ansiedad, irritabilidad, necesidad de aislamiento o shutdown.
3. Demandas sociales elevadas
En Navidad se espera que las personas participen en conversaciones largas, saluden, sonrían para fotos, aguanten reuniones extensas o interactúen con personas que no ven habitualmente.
Para alguien con TEA, esto puede resultar agotador, incluso doloroso a nivel sensorial y emocional.
4. Falta de espacios tranquilos
Muchas reuniones navideñas no contemplan espacios para regularse o retirarse sin que se vea como “raro”. No suele haber zonas silenciosas, pausas estructuradas ni comprensión hacia la necesidad de bajar estímulos.
5. Presión emocional
Frases típicas como:
“Deberías disfrutar”,
“Venga, saluda”,
“Haz un esfuerzo”,
“Solo es un ratito”,
“Ponte para la foto”…
…generan presión y sensación de obligatoriedad. Para una persona autista, esta presión puede vivirse como invasiva, incluso como amenaza.
2. Señales de ansiedad en personas con TEA
La ansiedad en personas con TEA puede manifestarse de maneras distintas a las que estamos acostumbrados a ver en personas neurotípicas. Como psicóloga en Sevilla, es común encontrar:
- Agotamiento o shutdown: la persona desconecta, se queda sin energía y necesita retirarse urgentemente.
- Irritabilidad o hiperactividad como forma de gestión del exceso de estímulos.
- Necesidad de aislarse o buscar espacios tranquilos repetidamente.
- Dificultad para comunicar lo que sienten, especialmente si el lenguaje está muy demandado.
- Aumento de estereotipias o conductas autorregulatorias.
- Tensión muscular, dolores de cabeza o malestar físico.
- Alteraciones del sueño por la sobrecarga acumulada.
Estos signos no deben interpretarse como un problema de comportamiento, sino como señales claras de saturación sensorial, emocional y social.
3. Cómo ayudar a regular la ansiedad en estas fechas
Como psicóloga, siempre explico que la clave no es forzar a la persona a adaptarse a la Navidad, sino adaptar la Navidad a la persona. Aquí tienes herramientas eficaces que pueden marcar una gran diferencia:
1. Anticipar los cambios (mapa visual o lista clara)
La anticipación reduce la incertidumbre y ofrece seguridad. Puedes preparar:
- una lista de actividades del día,
- horarios claros,
- fotos del lugar al que se va a ir,
- explicación concreta de lo que se espera de la persona,
- tiempos estimados de duración.
No se trata de controlarlo todo, sino de dar estructura y previsibilidad.
2. Reducir estímulos sensoriales siempre que sea posible
No siempre podemos controlar el entorno, pero sí ciertas variables:
- evitar luces muy intensas,
- limitar música fuerte,
- elegir zonas más tranquilas en restaurantes,
- usar cascos de cancelación de ruido,
- permitir ropa cómoda aunque no sea “festiva”.
Un pequeño ajuste sensorial puede evitar una crisis.
3. Planificar pausas sensoriales obligatorias
Las pausas no son un castigo ni una retirada, son regulación preventiva.
Ideas de pausas sensoriales:
- salir a caminar un momento,
- estirarse o moverse,
- jugar con objetos reguladores (fidget, pelota, peso),
- sentarse en silencio un par de minutos,
- respirar en un lugar tranquilo.
Estas pausas pueden hacerse antes de que haya saturación para evitar la ansiedad extrema.
4. Acotar el tiempo social
No es necesario:
- ir a todas las reuniones,
- quedarse hasta el final,
- participar en todos los momentos,
- hablar con todo el mundo.
Puedes acordar límites claros:
“Vamos una hora”,
“Si necesitas salir, salimos”,
“Puedes quedarte en un lugar tranquilo”.
La calidad es más importante que la cantidad.
5. Acompañar sin invalidar
La validación emocional es una de las herramientas más potentes para personas con TEA que experimentan ansiedad.
Frases útiles:
- “Entiendo que es mucho para ti”.
- “Vamos a buscar un sitio tranquilo”.
- “Tu forma de sentir es válida”.
- “Está bien que necesites un descanso”.
Frases a evitar:
- “No es para tanto”.
- “Venga, compórtate”.
- “No deberías sentirte así”.
- “Es solo un día”.
6. Buscar apoyo profesional si la ansiedad es intensa o limita el bienestar
Si la persona con TEA sufre ansiedad muy elevada, crisis frecuentes, dificultades en la regulación emocional o un gran sufrimiento en estas fechas, puede ser el momento de buscar ayuda de un profesional.
El acompañamiento psicológico —ya sea con una psicóloga en Sevilla o en terapia online— permite:
- trabajar estrategias de regulación sensorial,
- aprender herramientas de anticipación,
- reducir el estrés anticipatorio,
- aumentar la seguridad interna,
- mejorar la comunicación emocional,
- acompañar a las familias en la adaptación del entorno.
