¿De dónde viene mi autoexigencia? 

Índice

  1. Qué entendemos por autoexigencia
  2. Autoexigencia sana vs. autoexigencia dañina
  3. La infancia y los primeros aprendizajes
  4. El papel del reconocimiento y el afecto condicionado
  5. Miedo al error y a no ser suficiente
  6. Autoexigencia como estrategia de control
  7. Relación entre autoexigencia, ansiedad y agotamiento
  8. Por qué cuesta tanto bajar el nivel de exigencia
  9. Cómo se trabaja la autoexigencia en terapia
  10. Cierre y orientación profesional

1. Qué entendemos por autoexigencia

La autoexigencia es la tendencia a marcarse estándares internos elevados sobre cómo deberían hacerse las cosas o cómo debería ser uno mismo. No siempre es negativa: en determinados momentos puede impulsar el esfuerzo, la responsabilidad y el compromiso.

El problema aparece cuando esa exigencia se convierte en una presión constante, difícil de regular y acompañada de malestar emocional.

Muchas personas autoexigentes no se perciben como tales; simplemente sienten que “nunca es suficiente”.


2. Autoexigencia sana vs. autoexigencia dañina

La diferencia no está en el nivel de esfuerzo, sino en la relación con el error y el descanso.

La autoexigencia sana:

  • Permite equivocarse
  • Acepta límites
  • Reconoce los logros
  • No define el valor personal por el rendimiento

La autoexigencia dañina:

  • Vivencia el error como fracaso
  • Genera culpa al descansar
  • Minimiza los logros
  • Asocia el valor personal al desempeño

Cuando la exigencia genera ansiedad, bloqueo o agotamiento, deja de ser funcional.


3. La infancia y los primeros aprendizajes

La autoexigencia suele tener su origen en experiencias tempranas. En la infancia aprendemos qué se espera de nosotros para recibir aprobación, atención o afecto.

Algunos contextos que favorecen la autoexigencia son:

  • Entornos con expectativas muy altas
  • Falta de validación emocional
  • Mensajes del tipo “puedes hacerlo mejor”
  • Comparaciones constantes
  • Responsabilización precoz

El niño aprende que esforzarse al máximo es una forma de sentirse seguro o valioso.


4. El papel del reconocimiento y el afecto condicionado

Cuando el reconocimiento llega principalmente a través del rendimiento (notas, conducta, logros), puede instalarse la idea de que hay que hacerlo bien para merecer afecto.

En la vida adulta esto se traduce en:

  • Necesidad constante de demostrar
  • Miedo a decepcionar
  • Dificultad para poner límites
  • Sensación de no estar nunca a la altura

La autoexigencia se convierte así en una forma de asegurar el vínculo con los demás.


5. Miedo al error y a no ser suficiente

En muchas personas autoexigentes, detrás del esfuerzo constante hay un miedo profundo:

  • Miedo a equivocarse
  • Miedo a fallar
  • Miedo a no ser suficiente

El error no se vive como parte del aprendizaje, sino como una amenaza a la propia valía. Esto explica por qué aparecen bloqueos, procrastinación o evitación, incluso en personas muy capaces.


6. Autoexigencia como estrategia de control

La autoexigencia también puede funcionar como una estrategia de control emocional. Mantener todo bajo control reduce la incertidumbre y la sensación de vulnerabilidad.

Sin embargo, sostener este control de forma permanente tiene un coste elevado:

  • Ansiedad
  • Rigidez
  • Dificultad para disfrutar
  • Agotamiento emocional

Paradójicamente, cuanto más se intenta controlar, más tenso se vuelve el sistema.


7. Relación entre autoexigencia, ansiedad y agotamiento

La autoexigencia mantenida activa de forma continua el sistema nervioso. El cuerpo permanece en un estado de alerta prolongado, incluso en ausencia de una amenaza real.

Con el tiempo pueden aparecer:

  • Ansiedad persistente
  • Sensación de no llegar
  • Cansancio mental
  • Irritabilidad
  • Somatización

Muchas personas no relacionan su malestar con la autoexigencia, sino que creen que “el problema son ellas”.


8. Por qué cuesta tanto bajar el nivel de exigencia

Reducir la autoexigencia no es tan sencillo como “relajarse más”. Para muchas personas, bajar el nivel de exigencia genera:

  • Culpa
  • Miedo a perder el control
  • Sensación de pereza o irresponsabilidad

Esto ocurre porque la exigencia ha sido durante años una forma de sostener la autoestima y la seguridad emocional.


9. Cómo se trabaja la autoexigencia en terapia

En terapia, la autoexigencia se aborda de forma gradual y respetuosa, trabajando:

  • El origen del patrón
  • Las emociones asociadas
  • La relación con el error
  • La autoevaluación y la autocompasión
  • Nuevas formas de exigirse sin dañarse

El objetivo no es eliminar la exigencia, sino transformarla en algo más flexible y saludable.


10. Cierre y orientación profesional

Si sientes que vives bajo una presión constante, que nunca es suficiente o que te cuesta descansar sin culpa, comprender de dónde viene tu autoexigencia puede ser el primer paso para aliviar ese malestar. Ofrecemos terapia psicológica en Sevilla y online, adaptada a personas con alta autoexigencia, perfeccionismo y agotamiento emocional.

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