Índice
- ¿Por qué me cuesta tanto poner límites?
- Señales de que tienes dificultad para decir no
- El origen psicológico de la dificultad para poner límites
- Qué pasa cuando no ponemos límites
- Cómo empezar a poner límites sin sentir culpa
- Terapia psicológica para aprender a decir no en Sevilla y online
¿Por qué me cuesta tanto poner límites?
Muchas personas que acuden a terapia psicológica en Sevilla o en modalidad online comparten la misma dificultad:
“Sé que debería decir que no, pero no puedo.”
Poner límites no es ser egoísta. Es una habilidad emocional. Y si no la hemos aprendido, nuestro sistema nervioso interpreta el conflicto como una amenaza.
La dificultad para poner límites suele estar relacionada con:
- Miedo al rechazo
- Necesidad de aprobación
- Baja autoestima
- Historia familiar con figuras controladoras o críticas
- Experiencias donde expresar necesidades generaba conflicto
No es que “no sepas decir que no”. Es que probablemente aprendiste que decirlo tenía un coste.
Señales de que tienes dificultad para decir no
Algunas señales frecuentes que vemos en consulta psicológica:
- Aceptas favores que no quieres hacer
- Te sobrecargas de trabajo
- Te sientes responsable del bienestar emocional de los demás
- Evitas confrontaciones
- Te enfadas… pero hacia dentro
- Luego explotas o te sientes culpable
Muchas personas con ansiedad o dependencia emocional presentan este patrón.
El origen psicológico de la dificultad para poner límites
Desde la psicología entendemos que poner límites está profundamente relacionado con:
1️⃣ Apego y experiencias tempranas
Si creciste en un entorno donde:
- Había mucha crítica
- Había gritos o castigos emocionales
- Se premiaba “ser bueno/a” y obediente
- Se invalidaban tus emociones
Es posible que aprendieras que tu seguridad dependía de agradar.
En terapia psicológica trabajamos esto desde la regulación emocional y la reconstrucción de la autoestima.
2️⃣ Hipervigilancia y miedo al conflicto
Algunas personas desarrollan una sensibilidad muy alta al enfado ajeno.
Detectan microcambios en el tono de voz, gestos o silencios.
Para evitar tensión, acceden a todo.
Esto no es debilidad. Es una estrategia de supervivencia aprendida.
Qué pasa cuando no ponemos límites
No poner límites tiene consecuencias emocionales importantes:
- Ansiedad constante
- Sensación de agotamiento
- Resentimiento en las relaciones
- Baja autoestima
- Pérdida de identidad
- Síntomas físicos (tensión, insomnio, somatizaciones)
Muchas veces la persona llega a consulta diciendo:
«Estoy desbordada» pero el problema de fondo es la dificultad para decir no.
Cómo empezar a poner límites sin sentir culpa
Aprender a poner límites no significa volverse frío o distante. Significa:
✔ Regular el miedo antes de hablar
Si tu sistema nervioso está activado, tu cuerpo interpreta el límite como peligro.
✔ Entender que la culpa no significa que estés haciendo algo mal
La culpa aparece porque estás rompiendo un patrón antiguo.
✔ Empezar por límites pequeños
No hace falta empezar por la conversación más difícil.
✔ Cambiar el diálogo interno
En lugar de:
“Soy egoísta”
Practicar:
“Estoy aprendiendo a cuidarme
Terapia psicológica para aprender
Si sientes que:
- Te cuesta poner límites en pareja
- No sabes decir que no en el trabajo
- Te sobrecargas constantemente
- Sientes miedo al conflicto
- Tu autoestima depende de agradar
La terapia psicológica puede ayudarte a:
- Entender el origen del patrón
- Regular el miedo al rechazo
- Reforzar tu autoestima
- Aprender comunicación asertiva
- Practicar límites reales en tu vida diaria
Como psicóloga en Sevilla y también psicóloga online, trabajo este tipo de dificultades desde un enfoque integrador que combina regulación emocional, trabajo con autoestima y patrones relacionales
