Estas dificultades son frecuentes durante la infancia, pero cuando se mantienen en el tiempo y afectan al rendimiento escolar o a la vida cotidiana, conviene comprender qué puede estar ocurriendo.
En muchos casos, estas dificultades están relacionadas con las funciones ejecutivas, un conjunto de habilidades cognitivas que nos permiten organizar, planificar y regular nuestra conducta para alcanzar objetivos.
¿Qué son las funciones ejecutivas?
Las funciones ejecutivas son procesos cognitivos que nos ayudan a gestionar nuestras actividades y adaptarnos a las demandas del entorno. Durante la infancia y la adolescencia continúan desarrollándose, por lo que es normal que los niños necesiten apoyo para organizarse y regular su comportamiento.
Entre las principales funciones ejecutivas encontramos:
- Atención: mantener la concentración y evitar distracciones.
- Planificación y organización: ordenar los pasos necesarios para completar una tarea.
- Memoria de trabajo: mantener y utilizar información mientras realizamos una actividad.
- Control inhibitorio: frenar impulsos y pensar antes de actuar.
- Flexibilidad cognitiva: adaptarse a cambios y buscar alternativas cuando algo no funciona.
Cuando alguna de estas habilidades presenta dificultades, actividades cotidianas como preparar la mochila, seguir instrucciones o terminar los deberes pueden convertirse en un reto.
¿Cómo pueden manifestarse estas dificultades en los niños?
Algunas señales que pueden indicar dificultades en el funcionamiento ejecutivo son:
- Se distrae fácilmente y le cuesta mantener la atención.
- Olvida instrucciones o necesita que se las repitan.
- Le cuesta empezar las tareas, aunque sepa cómo hacerlas.
- Tiene dificultades para organizar sus materiales y gestionar el tiempo.
- Empieza varias actividades, pero deja muchas sin terminar.
- Se frustra cuando una tarea requiere esfuerzo o varios pasos.
Estas manifestaciones no indican necesariamente que exista un trastorno. Pueden estar relacionadas con diferentes factores, como el cansancio, el estrés, las dificultades de aprendizaje o determinadas condiciones del neurodesarrollo, como el TDAH.
¿Cómo puede ayudar la neuropsicología infantil?
La evaluación neuropsicológica infantil permite explorar las capacidades cognitivas del niño, identificar sus fortalezas y comprender qué procesos pueden estar interfiriendo en su aprendizaje y funcionamiento cotidiano.
A partir de esta valoración, se pueden establecer estrategias individualizadas para mejorar la atención, la planificación, la organización y la autonomía, así como orientar a la familia y al centro educativo sobre cómo acompañar al menor.
No se trata de exigirle que se esfuerce más, sino de comprender qué necesita y proporcionarle herramientas adaptadas a su forma de aprender y funcionar.
Neuropsicología infantojuvenil en Sevilla
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Si observas que las dificultades de organización, atención o aprendizaje de tu hijo persisten y afectan a su día a día, podemos ayudarte a comprenderlas y valorar qué apoyos pueden ser beneficiosos.
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