Recibir un diagnóstico de neurodivergencia, o encontrarse en proceso de evaluación, puede despertar muchas emociones diferentes. Para algunas personas supone poner nombre a experiencias que llevan años intentando comprender. Para otras, puede generar dudas, miedo, alivio o incluso una sensación de incertidumbre ante lo que puede significar ese diagnóstico.
En ocasiones, la espera y el proceso previo al diagnóstico pueden resultar especialmente difíciles. Aparecen preguntas como: ¿Y si finalmente no es lo que pensaba? ¿Y si sí lo es? ¿Qué va a cambiar a partir de ahora? ¿Esto explica todo lo que me ha pasado?
Todas estas reacciones pueden formar parte de un proceso completamente comprensible.
¿Por qué un diagnóstico puede generar incertidumbre?
Cuando una persona comienza una evaluación neuropsicológica o busca respuestas sobre determinadas dificultades, normalmente existe una historia previa detrás. Puede llevar tiempo preguntándose por qué le cuesta concentrarse, relacionarse, organizarse, gestionar determinados estímulos o adaptarse a determinadas situaciones.
La posibilidad de encontrar una explicación puede resultar esperanzadora, pero también puede generar incertidumbre.
Un diagnóstico no solo aporta información sobre el funcionamiento de una persona. También puede hacer que reinterprete experiencias anteriores y que aparezcan nuevas preguntas sobre sí misma.
Por eso, es habitual experimentar sentimientos aparentemente contradictorios: sentirse aliviado y preocupado al mismo tiempo, tener ganas de conocer el resultado y, a la vez, miedo a descubrirlo.
La espera también puede ser difícil
El periodo de evaluación puede convertirse en un momento de mucha búsqueda de información.
Es frecuente que la persona empiece a comparar sus experiencias con las descripciones que encuentra en internet, vídeos o redes sociales. Esto puede ayudar a comprender algunos conceptos, pero también puede aumentar la confusión.
Encontrarse con características que coinciden con la propia experiencia no significa necesariamente que exista un diagnóstico concreto. Muchas dificultades pueden aparecer en diferentes condiciones y también en personas que no presentan una determinada neurodivergencia.
Por eso, una evaluación profesional resulta importante para analizar el conjunto de la historia y del funcionamiento de la persona, en lugar de centrarse únicamente en características aisladas.
¿Y si el diagnóstico confirma lo que sospechaba?
Para algunas personas, recibir un diagnóstico puede generar una sensación de alivio.
Poner nombre a determinadas dificultades puede ayudar a comprender experiencias anteriores desde una perspectiva diferente. Quizá situaciones que durante años se interpretaron como falta de esfuerzo, despiste, exageración o incapacidad puedan empezar a entenderse de otra manera.
Esto puede favorecer una mirada más comprensiva hacia uno mismo.
Sin embargo, también pueden aparecer emociones difíciles: tristeza por no haberlo sabido antes, enfado por determinadas experiencias vividas o preocupación por cómo puede afectar el diagnóstico al futuro.
No existe una única manera correcta de reaccionar ante un diagnóstico.
¿Y si el resultado es diferente de lo que esperaba?
También puede ocurrir que la evaluación no confirme las sospechas iniciales.
En estos casos pueden aparecer decepción, frustración o confusión, especialmente cuando la persona había encontrado en una determinada explicación una forma de entender lo que estaba viviendo.
Sin embargo, que una hipótesis diagnóstica no se confirme no significa que las dificultades que llevaron a pedir ayuda no sean reales.
Una evaluación también puede ayudar a identificar otras explicaciones posibles y, sobre todo, a comprender qué necesidades presenta la persona y qué estrategias pueden ayudarla.
El objetivo de una evaluación neuropsicológica no debería ser simplemente conseguir una etiqueta, sino comprender el funcionamiento de la persona para poder ofrecer una intervención adecuada.
Un diagnóstico no define a la persona
Uno de los aspectos más importantes durante este proceso es recordar que un diagnóstico es una herramienta para comprender determinadas características del funcionamiento de una persona, no una definición completa de quién es.
Una persona es mucho más que sus dificultades cognitivas, emocionales o conductuales.
Además, incluso dentro de un mismo diagnóstico existe una enorme diversidad. Cada persona tiene una historia, unas capacidades, unas necesidades y una manera diferente de experimentar el mundo.
Por eso, recibir un diagnóstico puede ser el comienzo de un proceso de autoconocimiento, pero no tiene por qué convertirse en una nueva etiqueta que limite la manera en la que nos vemos.
¿Cómo afrontar la incertidumbre durante el proceso?
Aunque no siempre es posible eliminar la incertidumbre, sí podemos aprender a convivir con ella de una manera más saludable.
Algunas estrategias pueden ayudar:
Permitir las emociones que aparezcan
No es necesario sentirse de una determinada manera ante un diagnóstico o una evaluación. Puede existir alivio, miedo, tristeza, curiosidad, enfado o incluso indiferencia. Todas estas reacciones pueden formar parte del proceso.
Centrarse en las necesidades, no únicamente en la etiqueta
Más allá de saber si existe o no un diagnóstico, puede ser útil preguntarse: ¿qué dificultades estoy teniendo?, ¿cómo están afectando a mi vida?, ¿qué necesito para desenvolverme mejor?
Dar tiempo al proceso
Comprender una nueva información sobre nosotros mismos puede requerir tiempo. No es necesario tener todas las respuestas inmediatamente después de recibir un diagnóstico.
El diagnóstico como punto de partida
Una evaluación neuropsicológica puede aportar información valiosa para comprender mejor las fortalezas y dificultades de una persona. Pero el diagnóstico, por sí mismo, no tiene por qué ser el final del proceso.
Puede convertirse en un punto de partida para conocerse mejor, adaptar el entorno, desarrollar estrategias y encontrar formas de funcionamiento que resulten más adecuadas para cada persona.
Si estás atravesando un proceso de evaluación o te encuentras ante la incertidumbre de un posible diagnóstico de neurodivergencia, no tienes por qué afrontar todas estas preguntas en soledad.
Evaluaciones de neuropsicología
En Paula Psicología y Neuropsicología se realizan evaluaciones de neuropsicología orientadas a comprender las dificultades cognitivas y el funcionamiento de cada persona, así como sesiones de neuropsicología orientadas a acompañar el proceso y dar herramientas.
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